27/05/2010
Festival de Cultura Nativa. De Quirquinchos y charatas
Y llegaron por fin al chaco, blancos de polvo del camino, ansiosos por escuchar a su ídolo, por conocer qué es ese “chaco salteño” tan mentado en los últimos años, más propiamente desde que lo instaló el Chaqueño Palavecino con su canto a lo largo y ancho del país. Desde cualquier escenario que pisó el mismo llevó el nombre de su “chaco querido” y el de Tartagal pegado en su canto y en su corazón.
Ahora desde lo está haciendo Jorge Rojas que ya sumó el segundo festival de la Cultura Nativa, éste último en el marco del Bicentenario dentro de la Agenda Oficial de la celebración oficial. La difusión tuvo un excelente resultado ya que llegaron a La Merced grupos de diferentes puntos del país. Solo por citar algunos, Bariloche, Cordoba, Río Cuarto, Entre Ríos, Santa Fe, Ceresino, Sierra Grande Río Negro, Chivilcoy, Buenos Aires, Mendoza, Tucumán, Salta, etc. Etc. Esto sólo por nombrar algunos.
Si alguien trata de imaginarse lo que es vivir en el chaco, se equivoca. Imposible. El chaco no es posible de imaginar, el CHACO sólo se puede sentir, gozar o padecer. Para quien no puede desestructurar su forma corriente, cómoda de vivir le será imposible disfrutar del lugar, ese pedazo de tierra inhóspita que convoca a multitudes. Le molestará la tierra del camino y de donde se ubique, la falta de agua, los insectos, el monte con los peligros propios que tienen los ámbitos que uno desconoce.
El chaco ejerce una extraña fascinación y atracción al visitante, tiene una magia y un misterio insondable. Tal vez son sus culturas primigenias las que atrapan, tal vez el inconsciente colectivo remonta a un tiempo primordial a aquel cuando el mundo estaba haciéndose. Tal vez su Luna roja sobre el Pilcomayo es la que desata esas ansias locas de amar, de tomarse un vino de enredarse en las cuerdas de un violín y dejarse llevar por la canción sin tiempo, sin urgencias… y entregarse solo a ese sentir y dejarse llevar… Esa sensación, ese disfrute no es para cualquiera. Sólo podrá aquel que puede desestructurar su cabeza y se adapta a ese ambiente agreste, salvaje.
El Festival de la Cultura Nativa que organizó el cantautor Jorge Rojas fue un ÉXITO si se toma como criterios de medición: el resultado de la convocatoria, la cantidad de personas llegadas, las diferentes procedencias, el dinero que dejó en el lugar, la promoción que significará para el como artista, etc etc.
Los visitantes sin dudas disfrutaron del lugar y de la calidad de Artistas del nivel de los Kjarkas, o del mismo Jorge Rojas, pudieron acercase y conocer directamente la vida de un pueblo originario como Los Chorotes que son los que habitan en La Merced; su forma de vida, sus carencias, sus necesidades, ver cómo recién en el año del Bicentenario pudieron tener agua corriente y luz eléctrica. Al respecto un amigo mío reflexionaba: “En el chaco existen mas de doscientos pueblos como La Merced, ¿será necesario que en cada uno surja una estrella como Jorge Rojas para que recién pueda tener agua y luz, servicios básicos en cualquier parte del mundo que se precie de desarrollado?
Y si, parece que es así nomás. Que fue necesario que el chaco pariera hijos como el Chaqueño Palavecino y Jorge Rojas para que los gobernantes pongan sus ojos y algunos fondos y vengan al lugar.
La iniciativa de estos Festivales es válida si se trata de conseguir estos pequeños grandes logros para la gente, pero no podemos dejar de lado los aspectos negativos que a la par tienen. En este caso según lo visto es el tema de la depredación de la fauna autóctona. La poca que va quedando y que es algo que los organizadores deben prever para que no vuelva a suceder.
Gran cantidad de quirquinchos y charatas fueron puestos al asador para ser degustados por comensales ávidos de estos platillos.
Es contradictorio realizar un Festival de la Cultura Nativa desconociéndolos principios esenciales que rigieron la vida de estos pueblos que es el respecto precisamente de la Naturaleza. Cazar, pescar lo que se necesite para la vida pero no depredar.
La fauna depredada de este modo sin ninguna duda tendrá su impacto en la vida de estas comunidades en los meses venideros. La acción solidaria no puede ser “pan para hoy, hambre para mañana”. Si este es el criterio, la ayuda no sirve demasiado.
No faltará quien se moleste por estas palabras, porque los que fueron sólo se quedan en el disfrute y lo demás si llegaron a observarlo se callan pero con esa actitud no ayudamos. |